
El pulpo va tarde — Yucatán lleva 4,200 toneladas y el kilo en playa se paga a MX$110
La temporada arrancó el 1 de agosto con la expectativa de 28 a 30 mil toneladas. Mes y medio después, la captura no repunta, no hay cuota oficial publicada y el pescador cobra 110 pesos por un kilo que en la marisquería de tu colonia ya rebasa los 300. La distancia entre esos dos números es la nota.
Pides un pulpo a las brasas en una marisquería decente y te cobran entre 280 y 400 pesos el plato. Te parece caro. Y lo es. Pero antes de culpar al de la caja, vale la pena saber cuánto de ese dinero llegó al hombre que sacó el animal del fondo del mar.
Spoiler: poco. Y este año, encima, está sacando menos.
Lo que va de la temporada
La captura de pulpo está permitida desde el 1 de agosto en los litorales de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, y el periodo cierra el 15 de diciembre. Van mes y medio corridos. El balance no es bueno.
Enrique Sánchez Sánchez, presidente de la delegación en Yucatán de la Cámara Nacional de la Industria Pesquera y Acuícola, puso la cifra sobre la mesa esta semana: 4 mil 200 toneladas capturadas en el litoral yucateco. Esperaban más. Agosto, dice, suele ser un mes flojo — pero no tan flojo.
Mariano Canul Uicab, presidente de la Federación de Sociedades Cooperativas Pesqueras del Centro-Poniente del estado, fue más seco: ni el sector social ni la flota mayor han alcanzado volúmenes que permitan hablar de una temporada favorable.
- Capturado hasta ahora en Yucatán: 4,200 toneladas
- Meta estimada de la temporada: 28,000 a 30,000 toneladas (estimación del sector, no cifra oficial)
- Precio en playa: MX$110 a MX$120 por kilo
- Cierre de 2025: 25,462 toneladas con valor comercial de MX$1,762 millones
- Cuota regional autorizada tras ese resultado: subió de 28,000 a 32,000 toneladas (Campeche y Yucatán)
- Cuota 2026: sin publicarse todavía
- Temporada: 1 de agosto al 15 de diciembre
(Fuentes: Canainpesca delegación Yucatán y Federación de Sociedades Cooperativas Pesqueras del Centro-Poniente, declaraciones del 12 y 14 de septiembre de 2026; Conapesca.)
Por qué no está saliendo
El sector apostaba a las ondas tropicales. Suena esotérico y no lo es: el mal tiempo remueve el fondo marino, el pulpo abandona sus refugios y la captura mejora. Llovió, pero el molusco no salió en el volumen esperado.
La otra explicación que dan los pescadores es menos meteorológica y más incómoda: pesca furtiva durante la veda. La veda corrió hasta el 31 de julio precisamente para que el pulpo se reprodujera en paz. Si alguien entró antes —y encima se llevó ejemplares chicos y trabajó sobre zonas de reproducción—, el daño no se ve en agosto: se ve en la temporada entera.
Conviene decirlo con honestidad periodística: ese señalamiento es la valoración del dirigente pesquero, no un dato oficial cuantificado. Lo que sí está en la norma es que el buceo con compresor está prohibido para la captura de pulpo rojo y pulpo patón. La regla existe. El cumplimiento es otra conversación.
A eso se suma un problema de salida: este ciclo ha costado colocar el producto en mercados internacionales. Los industriales están cerrando tratos con compradores europeos para arrancar la exportación, pero todavía no arranca. Mientras tanto, el pulpo se queda en el mercado nacional y local — que es, dicho sea de paso, una buena noticia para tu plato y una mala para el margen del pescador.
MX$110 en la playa, MX$328 en el mostrador
Aquí está el número que importa si comes mariscos y no los pescas.
El kilo en playa ronda los 110 a 120 pesos. El promedio nacional del pulpo entero congelado al consumidor, según los monitoreos de Profeco de este año, anda en MX$328 por kilo — con mínimos de 180 pesos en pescaderías de Mérida y máximos de hasta 430 en establecimientos de Zacatecas. En La Paz, el pulpo cocido se acerca a los 500.
Es decir: entre la lancha y tu mesa, el precio se multiplica por tres. Parte de eso es legítimo —congelación, transporte refrigerado, merma, cocción, el local, el mesero— y parte es la cadena de intermediación de siempre, esa que reparte el riesgo hacia abajo y la ganancia hacia arriba.
La regla práctica se sostiene: el marisco es más barato cuanto más cerca estés del agua, y la diferencia entre comprarlo en Mérida y comprarlo en el altiplano no es capricho del pescadero.
Qué significa esto para tu septiembre
Tres lecturas útiles, sin alarmismo.
El precio al consumidor no se va a desplomar. Que el pescador cobre 110 pesos no significa que la marisquería vaya a bajar el plato. Los menús se ajustan hacia arriba rápido y hacia abajo nunca. Si ves pulpo notoriamente barato en una carta, la pregunta no es "qué suerte" sino "de qué tamaño y de qué origen".
Ojo con el pulpo chico. Si la captura furtiva se llevó ejemplares pequeños, una parte de ese producto anda circulando. Un pulpo diminuto no es una ganga: es un animal que no alcanzó a reproducirse. Y en la cocina rinde peor, porque buena parte del peso se va en la cocción.
La temporada aún puede corregir. Octubre y noviembre son meses grandes en esta pesquería, y el sector sostiene la meta de 28 a 30 mil toneladas. Si el repunte llega, el pulpo de fin de año será más abundante que el de hoy. Si no llega, la nota de diciembre se va a escribir sola.
Mientras tanto, si vas a pedirlo, pídelo bien: el pulpo fresco huele a mar y no a amoniaco, la ventosa debe estar firme y la piel entera, no despellejada. Y si la marisquería te lo sirve duro, no fue el mar: fue la cocina.
Cuatro mil doscientas toneladas es lo que llevamos. Mil setecientos sesenta y dos millones de pesos fue lo que valió la temporada pasada completa. Entre esos dos números caben trece mil pescadores esperando que septiembre se componga.
El pulpo caro de tu plato empezó siendo el pulpo barato de alguien más.