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Pan de muerto de nueve pesos o de mil cuatrocientos ochenta — la temporada arrancó en agosto y ya nadie la detiene

Pan de muerto de nueve pesos o de mil cuatrocientos ochenta — la temporada arrancó en agosto y ya nadie la detiene

El Museo Kaluz junta trece panaderías el primer fin de semana de octubre, con pan relleno de wagyu, pan convertido en helado y curados de pulque. Mientras tanto Chedraui vende la pieza a nueve pesos y una panadería de la capital cobra 1,480 por una. El kilo promedio, según CANAINPA, anda en 220.

SaborCiudad · · 5 min de lectura

Todavía no acaba septiembre, todavía huele a pozole y a bandera, y tú ya viste el pan de muerto en el anaquel del súper. No lo imaginaste. Lleva ahí desde finales de julio.

La frase que mejor resume la temporada la soltó el propio Museo Kaluz al anunciar su festival: "Nadie va a esperar hasta noviembre para comer pan de muerto". Tiene razón, y es exactamente el problema — o el negocio, según de qué lado del mostrador estés.

Trece panaderías, un museo y un pan con wagyu

La sexta edición del Festival del Pan de Muerto se hace el 3 y 4 de octubre en la terraza del café del Museo Kaluz, en avenida Hidalgo 85, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Esta vez son trece proyectos gastronómicos — en la tercera edición, hace tres años, eran ocho. El festival creció más rápido que la tradición.

La lista explica bien hacia dónde va el pan de muerto cuando deja la vitrina de barrio:

Los que se salieron del huacal. M.A.N.S.I.O lleva dos panes llamados Xibalbá y Mictlán, con guayaba, papaya, hoja santa, cacao y chile. El Gringo Naco presenta la Ofrenda Burger y una Ofrenda Calabaza con wagyu, chutney de calabaza y Dr. Pepper. La heladería Meyvi convierte el pan en helado, con una miniatura horneada encima. Mielmesabe lo infusiona con café de olla y lo rellena de guayaba y camote.

Los que defienden la receta. Matisse va con miga esponjosa, mantequilla, azahar y naranja. Mallorca con brioche de doble capa de mantequilla. Mater con fermentación natural. Consuelo Pan de Madre mete calabaza de Castilla horneada en la masa. Elizondo Pastelerías resolvió lo suyo por el empaque: una caja con forma de ataúd.

Y para bajarlo, el Museo del Pulque y las Pulquerías lleva curados de pan de muerto, más un stand de mezcal. Porque el café con leche está bien, pero un curado de pan de muerto es otra conversación.

Los números, del anaquel a la vitrina de autor

Aquí es donde la temporada se vuelve interesante. El mismo producto, en el mismo mes, cuesta lo que quiera costar.

  • Chedraui (pieza chica con azúcar): MX$9.00
  • Walmart (tradicional chico Extra Special): MX$20.00
  • Soriana (pieza regular): MX$21.90
  • Sam's Club (paquete de 15 mini Member's Mark): MX$109.45
  • Panadería de barrio pequeña: MX$18 a MX$23 la pieza
  • Panadería artesanal: MX$25 a MX$50 la pieza
  • La Esperanza: MX$30 a MX$120 según tamaño
  • Pieza de autor más cara reportada en CDMX: MX$1,480
  • Promedio por kilo (pieza mediana, CANAINPA): MX$220; con relleno de nata, chocolate o crema, hasta MX$300
  • Panaderías en México: más de 54,000, mayoría micro y pequeñas empresas familiares
  • Derrama de la temporada: alrededor de mil millones de pesos (+3.5% respecto al año previo)

(Fuentes: CANAINPA; precios de cadenas relevados en septiembre de 2026; reportes de prensa especializada.)

Lee otra vez la primera línea y la penúltima. Nueve pesos contra mil cuatrocientos ochenta. Es el mismo pan en el sentido en que un Tsuru y un Porsche son el mismo coche: los dos tienen cuatro ruedas.

Por qué se adelantó la temporada (y no es por tradición)

El pan de muerto arrancaba en octubre. Hoy arranca en la última semana de julio, y no porque los mexicanos hayan cambiado el calendario del Día de Muertos.

Pasa que el pan de muerto es, junto con la rosca, el único producto del año que le permite a una panadería vender pan a precio de pastel. Estirar la temporada de cinco semanas a catorce no es capricho de marketing: es inflar la única ventana en la que el margen alcanza para tapar once meses de vender bolillo a dos pesos con harina, huevo y mantequilla que llevan tres años subiendo.

Lo entiendes rápido cuando ves la cuenta del panadero: el pan de muerto lleva mantequilla de verdad (no margarina, si está bien hecho), huevo, azahar y bastante más tiempo de mano de obra que una concha. Cada ingrediente de esa lista se encareció. Y el cliente, que ya cargó con el alza del pan de todos los días, aguanta un aumento en el pan de temporada mucho mejor que en el de la bolsa del desayuno.

Por eso el súper lo pone en julio: no está celebrando nada, está abriendo la caja antes que el de enfrente.

Cómo no pagar de más (ni comer margarina)

La regla más útil de la temporada es de olfato, no de precio: acércate el pan a la nariz antes de pagarlo. Si huele a azahar y a mantequilla, vas bien. Si huele a vainilla dulzona y a nada más, te están vendiendo un bollo con azúcar encima.

Lo segundo: el pan de nueve pesos no es una estafa, es otra categoría. Sirve perfecto para mojar en chocolate cuando quieres seis piezas y no una. El de 1,480 tampoco es un robo automático, siempre que lo que pagas sea masa madre, mantequilla europea y horas de fermentación — y no la caja, el moño y la foto para Instagram.

Lo tercero, y donde casi todo el mundo se equivoca: compra el pan el día que te lo vas a comer. El pan de muerto no aguanta. A las 24 horas la miga se seca y el azúcar empieza a chupar humedad. Si el pan de la panadería de barrio siempre le gana al del súper, es sobre todo por eso — sale del horno cuando tú entras, no tres días antes en otra ciudad.

Y si te vas a gastar 400 pesos en un pan de autor, que al menos la masa madre sea masa madre de verdad y no un ingrediente en el letrero. Igual que en el resto del pan dulce mexicano, el nombre no te dice nada sobre lo que llevas en la bolsa.

El pan de muerto no se adelantó por nostalgia: se adelantó porque es el único mes del año en que la panadería no pierde dinero.

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