
Oxxo le está ganando el café de la mañana a Starbucks — la sirena cae 2% y el súper de la esquina crece a doble dígito
Con 951 tiendas en México y un contrato renovado hasta 2046, Starbucks tuvo su primer trimestre en rojo desde la pandemia mientras Oxxo reportó tráfico positivo por primera vez en años y ventas de café creciendo a doble dígito. Uno cobra MX$72 el café y remodela sillones; el otro cobra MX$20 y lo usa de gancho. Adivina quién está llenando la tienda.
Haz memoria de tu último café de camino al trabajo. ¿Fue en el Oxxo de la esquina, con vaso de cartón y tapa que gotea, o en un Starbucks con tu nombre mal escrito? Si contestaste Oxxo, no eres la excepción: eres la tendencia. Y los números del segundo trimestre de 2026 acaban de ponerle cifra a lo que ya se veía en las filas de las siete de la mañana.
Alsea, la empresa que opera Starbucks en México desde 2002, reportó que las ventas a tiendas iguales de su división de cafeterías cayeron 2% entre abril y junio. Un año antes crecían 3.8%; en 2024, a doble dígito. Femsa, dueña de Oxxo, reportó el mismo trimestre ventas a tiendas iguales +9.5%, ticket +7.4%, tráfico +2% —el primer trimestre con más gente entrando a la tienda después de varios en negativo— y, en la categoría café, crecimiento de doble dígito. Mismo país, mismo trimestre, misma bebida. Resultados opuestos.
Dos estrategias que no podrían ser más distintas
Lo interesante no es que a uno le vaya bien y al otro mal. Es que están jugando juegos diferentes con la misma taza. Oxxo usa el café como carnada: margen bajo, precio bajo, americano de MX$15 a MX$25, y la apuesta de que quien entra por el café sale con un pan, un jugo y unos cigarros. El café no tiene que ganar dinero; tiene que meter gente. Con Caffenio, la marca detrás de Andatti, ya despachan más de 670 mil vasos al día y hasta abrieron su primera cafetería con servicio para automóvil.
Starbucks apuesta a lo contrario. En lugar de bajar precios, Alsea decidió reducir la actividad promocional para "priorizar la rentabilidad y una mejor experiencia del cliente". Traducción: menos cupones, más sillones. El plan 2026 son 60 aperturas y 80 remodelaciones bajo el programa Coffee House Uplift —mejor luz, plantas naturales, acústica, mesas rediseñadas— y superar las 1,000 tiendas desde las 951 que tenía en junio. Christian Gurría, director general de Alsea, fue claro: "La reducción en ventas mismas tiendas no cambia nuestros planes".
• Starbucks México (Alsea): ventas a tiendas iguales -2% (vs +3.8% un año antes); 951 tiendas a junio; meta: más de 1,000
• Plan Alsea 2026: 60 aperturas y 80 remodelaciones; contrato con Starbucks renovado hasta 2046
• Oxxo México (Femsa): ventas a tiendas iguales +9.5%, ticket +7.4%, tráfico +2%; ingresos de la división: MX$86,708 millones (+11.8%)
• Café en Oxxo: crecimiento de doble dígito; Caffenio/Andatti: más de 670 mil vasos diarios
• Precio de referencia en CDMX: café en Starbucks MX$72; en Cielito Querido, MX$54; americano en tienda de conveniencia, MX$15 a MX$25; latte en cafetería de especialidad, MX$60 a MX$80
• México es el 13º productor mundial de café, pero consume solo 1.1 kg de café verde por persona al año
(Fuentes: reportes trimestrales de Alsea y Femsa, julio de 2026; Expansión, 28 de julio de 2026; El Universal, 28 de julio de 2026; Axis Negocios, agosto de 2026; ADN40, marzo de 2026)
El Mundial que no vino con café
Alsea tiene una explicación para el trimestre y no es mala: el Mundial. Entre junio y julio la gente vio los partidos en restaurantes con pantalla y cerveza, no en cafeterías con enchufe y wifi. Chili's y Vips, también de Alsea, subieron precisamente por eso. Nadie pidió un frappuccino para ver el México–Sudáfrica.
Pero la explicación tiene un hueco. Oxxo también vendió Mundial —cerveza, botana, hielo— y aun así su café creció a doble dígito. Si el problema fuera solo el futbol, el café habría caído en los dos lados. No cayó. Se movió de lugar. La misma persona que dejó de gastar MX$72 en Starbucks no dejó de tomar café: lo compró en MX$20 de camino a la oficina. Cuando el consumo se aprieta, y Femsa mismo advierte que "el consumo débil en México sigue siendo un reto", el café es de lo primero que se degrada de marca. No se deja: se baja de precio.
MX$72 contra MX$20: qué estás pagando en cada uno
Seamos honestos con los dos. El café de MX$72 no es el mismo producto que el de MX$20 y sería tramposo compararlos como si lo fueran. En Starbucks estás pagando sillón, baño, enchufe, aire acondicionado, dos horas de mesa y un barista que puede hacerte un latte con leche de avena sin preguntarte qué es. En el Oxxo pagas café de máquina, cuarenta segundos y la puerta. Ninguno miente sobre lo que es.
El problema para Starbucks es otro: el que va por el café de camino al trabajo no usa el sillón. Nunca lo usó. Pagaba MX$72 por un vaso que iba a estar vacío antes de llegar a la oficina y, mientras el dinero alcanzó, no se hizo la pregunta. Ahora se la hizo. Y la respuesta que dio la tienda de la esquina con su café de MX$20 es que el café para llevar es un commodity: lo que importa es que esté caliente, cerca y barato. Todo lo demás —el nombre en el vaso, la playlist— es decoración que se paga solo cuando sobra.
Por eso la estrategia de Alsea de remodelar tiene lógica y riesgo a la vez. Lógica, porque su cliente rentable es el que se sienta, no el que pasa. Riesgo, porque cada remodelación es una apuesta a que el que pasa vuelva algún día a sentarse. Con la cafetería promedio ya cobrando tickets de MX$211, como te contamos hace unas semanas, ese "algún día" depende de que el bolsillo del mexicano se recupere antes que el contrato de 2046.
Lo que puedes hacer con tu café de las mañanas
Separa el café que bebes del café que usas. Si vas a sentarte una hora a trabajar, MX$72 con enchufe y baño es renta de oficina barata. Si lo vas a beber en el coche, estás pagando MX$50 de sillón que no tocaste. Ese es exactamente el cálculo que millones de personas hicieron este trimestre.
Prueba el café de la tienda de conveniencia con ojo crítico, no con prejuicio. Es café comercial de máquina, sí. También lo es buena parte de lo que se vende a MX$60 con nombre italiano. Nuestra guía de café de especialidad contra comercial explica qué distingue de verdad a uno de otro —y no es el precio.
Si vas a pagar especialidad, que sea especialidad. Hay cafeterías de barrio con grano de Veracruz, Chiapas u Oaxaca tostado esa semana, latte de MX$55 y dueño detrás de la barra. Ahí sí los MX$50 de diferencia con el Oxxo compran algo que se nota en la taza. Nuestra guía de regiones cafetaleras de México te dice qué pedir. Y si lo que quieres es el ritual sin el precio, el café de olla sigue costando MX$20 en cualquier fonda y no ha necesitado remodelación en dos siglos.
No le des la razón a ninguna de las dos por reflejo. Oxxo no está "democratizando el café": está regalando margen para que compres otras cosas. Starbucks no está "cuidando la experiencia": está protegiendo la utilidad en un año en que Alsea ya recortó su guía. Las dos son estrategias de negocio. Tú eliges cuál te conviene cada mañana, y este trimestre demuestra que estás eligiendo.
El país que produce café y compra el de la esquina
México es el decimotercer productor de café del mundo y consume 1.1 kilos por persona al año, una fracción de lo que toma un finlandés o incluso un brasileño. Exportamos el grano y nos peleamos por quién nos vende el vaso. En esa pelea, este trimestre ganó el que lo vende más barato y más cerca, y no es casualidad: el café de todos los días nunca fue de sillón. Fue de banqueta.
Starbucks va a seguir abriendo tiendas, va a llegar a mil y el contrato con Alsea dura hasta 2046. Nada de eso está en duda. Lo que está en duda es quién se queda con la mañana del mexicano, y la mañana del mexicano, según Femsa, ahora vale MX$20.
El café de MX$72 no perdió contra un mejor café. Perdió contra la esquina.